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Mantenga la calma durante una discusión

Mantenga la calma durante una discusión

Se tenga o no un temperamento efusivo, todos recordamos alguna discusión en la que hemos perdido los estribos. Las emociones nos superan, lo que hace que no podamos defender nuestros argumentos de manera eficaz y constructiva. Saber discutir, si es que no hay más remedio que hacerlo, no es algo sencillo ni una práctica que todos sepan llevar a cabo, explica el portal mejorconsalud.com. A menudo suele decirse que dos no discuten, si uno no quiere.

Sin embargo, hay instantes en nuestra vida personal y profesional donde no hay otra salida que iniciar ese diálogo complejo donde abundan los reproches, las versiones confrontadas y las pequeñas tensiones. Es por ello que resulta necesario saber hacerlo bien, con inteligencia y templanza, y sin perder la calma para poder así disponer de una mente despejada con la cual hacer uso de buenos argumentos y adecuadas estrategias con las que triunfar. Hoy le contamos cuáles son las estrategias que usted puede aplicar para controlar sus emociones en momentos de tensión.

1. Conozca a los demás y a usted mismo. Conocer a los demás es sabiduría, pero conocerse a uno mismo es iluminación. Ahora bien, pero ¿por qué es necesario que me conozca a mí mismo para discutir con eficacia? Para no perder la calma debemos trabajar nuestras fortalezas interiores, nuestra seguridad y autoestima. Para salir airosos de una discusión es preferible que conozcamos los puntos débiles de la otra persona.

2. Apague sus emociones negativas. Si quiere mantener la calma en una discusión debe aprender a controlar sus emociones negativas. La rabia, el orgullo, el despecho, la ira, el nerviosismo… Todo ello son dimensiones que nos ponen a la defensiva y con las «uñas» preparadas.

3. Dese tiempo. En las discusiones donde no se llega a nada los interlocutores no se escuchan, las preguntas se sobreponen a las respuestas y, al poco, se lanzan comentarios envenenados, críticas nada constructivas y frases de las que más tarde nos arrepentimos ¿De qué nos sirve llevar a cabo este tipo de conductas? Obviamente de nada. Así, y para dar forma a una discusión productiva donde poder mantener siempre la calma, es muy recomendable que nos tomemos nuestro tiempo para responder. No hay prisa.

4. Respire profundo. Cuando estamos alerta o mantenemos una discusión, nuestro cerebro lo interpreta casi como una amenaza. Es entonces cuando se disparan toda una serie de reacciones: palpitaciones, temblores, respiración entrecortada, boca seca, dolor de estómago. En estos momentos, y para conservar la calma en medio de una discusión, nada mejor que controlar nuestras respiraciones.

5. Entrene su autocontrol. Nuestro día a día demanda mucho de nosotros: que discutamos con eficacia, que nos enfrentemos a la frustración, las críticas y, en esencia, a esas pequeñas adversidades de la vida. Estar preparados «por dentro» nos ayudará a afrontar mejor los retos que acontecen en el exterior. Para ello, le será de utilidad poner en práctica las siguientes actividades: deportes, mindfulness, practicar el diálogo asertivo o canalizar las emociones mediante algún ejercicio artístico, como la escritura o la pintura.

Con información de mejorconsalud.com










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