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Fimosis en la cama del rey

Fimosis en la cama del rey

Durante muchos años, la vida sexual del rey Luis XVI fue un misterio. Sólo las personas más allegadas a este monarca, cuya ejecución en 1793 marcó el fin del absolutismo en Francia, estaban al tanto de la terrible enfermedad que lo aquejaba.

Todo comenzó en 1770 cuando su abuelo, el rey Luis XV, consideró oportuno concertar un enlace matrimonial con la archiduquesa María Antonieta de Austria, evento que reforzaría las alianzas políticas entre Francia y Austria. Tras un período de preparativos, se celebraron los esponsales de la joven pareja, que apenas contaban con 14 y 15 años de edad. A pesar de que la corte albergaba la esperanza de que la nueva delfina quedara encinta cuanto antes, en la noche de bodas no se consumó la unión. Este incidente supuso una gran desilusión para sus familiares y fue, además, motivo de intrigas durante casi una década.

El diario secreto. Luis XVI no parecía demasiado ansioso por intimar con su bella esposa y ella, que le profesaba un sincero afecto, se mostraba paciente, aunque muy dentro de sí estaba segura de que no poseía las cualidad necesarias para seducirlo. En diversas ocasiones le manifestó a su madre sus inquietudes, a lo que la emperatriz respondió que el problema de su hija era que no se mostraba dispuesta. Las críticas la motivaron a presionar a Luis, pero lejos de encontrar comprensión, éste se mostró distante y se rehusó a dormir con ella.

A partir de ese momento empezaron a correr rumores sobre la posible homosexualidad del rey, si bien se barajaron otras teorías, como la impotencia y la frigidez, lo cual resulta absolutamente descabellado, si se toman en cuenta las confesiones de Luis.

Según su diario, en la primera noche como pareja sólo podían mirarse desconcertados, ya que no tenían ninguna educación sexual. Se quedaron en la oscuridad, muy quietos y sin poder conciliar el sueño. "No pasó nada, ni el primer día, ni el siguiente, ni el próximo. Es que ella es tan encantadora que me asusta y temo que yo le resulte poco agradable".

La extraña enfermedad. Transcurrieron siete largos años, durante los cuales Luis XVI fue objeto de burlas y murmuraciones. El rey estaba muy presionado, pero su única respuesta era que necesitaba un poco más de tiempo. Sin embargo, la responsabilidad de engendrar un heredero lo llevó a consultar a un médico. El especialista le diagnosticó fimosis, un raro padecimiento que consiste en una anomalía de los anexos cutáneos del pene que altera la mecánica de este órgano.

La fimosis se debe a la estenosis del pene, lo que impide la retracción del prepucio para dejar el glande al descubierto, activamente durante la flacidez del pene o pasivamente durante la erección. Este impedimento, que era para Luis XVI muy vergonzoso, le producía terribles dolores y le impedía asearse de forma correcta. De hecho, un día trató de hacer el amor con María Antonieta, pero al realizar la penetración, sintió una incomodidad tan terrible que no pudo hacer otra cosa que desistir.

Stephan Zweig, un notable escritor de entreguerras, afirma en algunas de sus biografías que los grandes sucesos de la historia se han desencadenado por pequeños problemas íntimos. En el libro que dedica a María Antonieta dice que el germen de la Revolución Francesa no partió de las desigualdades sociales, sino de la fimosis del rey. Esta teoría puede explicarse, partiendo del hecho de que, al ser la fimosis una enfermedad incurable para aquella época, la reina buscó otras maneras de satisfacer su libido, casi todas inmorales.

Fimosis. No obstante, resulta pertinente diferenciar loa fimosis de la parafimosis. Esta última es de una naturaleza mucho más urgente, pues la retracción forzada del prepucio ocasiona la estrangulación del glande. Si no se puede retraer el prepucio, entonces habría fimosis.

Este padecimiento de orden sexual es muy frecuente en niños y adolescentes. Se estima que al menos 2% de los jóvenes de 17 años de edad luchan contra la fimosis. El tratamiento consiste en el uso de corticoides tópicos, antes de recurrir a la cirugía. Asimismo, existen aparatos que se pueden conseguir en las farmacias para dilatar el prepucio de forma suave y gradual.

Curiosidades:

Luis XVI, debido a su personalidad retraída e insegura, se negó en principio a realizarse la circuncisión. Pero, tras verse presionado por la corte de Francia ante la necesidad de procrear a un nuevo delfín, accedió a realizarse la cirugía.









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