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Ex convento de Yuriria, una joya colonial en México

Ex convento de Yuriria, una joya colonial en México

Un ex convento agustino del siglo XVI es la joya más relevante de Yuriria, uno de los pueblos mágicos de Guanajuato, México, que da cuenta de las primeras construcciones coloniales erigidas en esa zona del centro de México.

Según la información disponible en el museo del exconvento de Yuriria, también llamado de San Pedro y San Pablo, las crónicas de la época cuentan que antes de iniciar la obra de la iglesia y el convento en 1550, se urbanizó el poblado y se construyó el hospital.

La inauguración de las edificaciones religiosas se realizó en 1559, nueve años después de iniciadas.

Yuriria, situada a 320 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México, se convirtió en el pueblo principal desde donde se siguió evangelizando a los indígenas de localidades cercanas, gracias también a la red de caminos construidos para tal propósito.

Entrar al claustro, cuyo acceso es restringido, y cuya preservación está en manos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es encontrarse con un patio con corredores erigidos en dos niveles.

Para ingresar al templo, una fachada majestuosa contiene elementos apreciables a simple vista y descritos en el material disponible en el museo.

En las cuatro columnas que flanquean el acceso, con algunos querubines cerca, se encuentran San Pedro y San Pablo, que representan a los pilares de la iglesia.

Los pasillos sirven de vestíbulo para las celdas de la parte superior. El corredor norte comunica con lo que fue el pasillo claustral que contenía 24 celdas distribuidas en tres dormitorios.

Todas las habitaciones de los frailes miraban a la laguna de Yuriria, considerada la primera obra hidráulica de la América colonial que data de 1548.

Todavía son visibles a simple vista las pinturas al fresco que adornan las paredes del monasterio y los detalles del techo que asemejan nervaduras.

Llama la atención lo que parece ser una escena de la matanza de los inocentes descrita en el evangelio de Mateo.

En la parte alta, mirando hacia el pozo y patio central, existen gárgolas con las figuras que acompañaban a los evangelistas: toro, águila, león y ángel.

Finalmente, la cocina, hoy ocupada por una parte del museo, las despensas, el granero, la llamada sala de profundis y el refectorio se localizan en la parte baja y más antigua del convento. Que gracias al cuidado por parte de las instituciones, se ha mantenido durante tantos años.

Con información de EFE










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