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Ellos también pueden ser amos de casa

Ellos también pueden ser amos de casa

El actor colombiano Jorge Enrique Abello ilustra uno de los episodios de la telenovela En los tacones de Eva con una afirmación categórica: "Ser mujer es de machos". Aunque lo dice con el tono jovial que suele emplear para interpretar a sus personajes, esta simple frase describe de manera bastante acertada las dificultades de pertenecer al género femenino.

Desde el origen del mundo, diversas culturas han empleado la figura de la mujer como símbolo de belleza y, aunque pueda resultar extraño, también de calamidad. La teoría creacionista, que responsabiliza a Eva del pecado de los hombres, es una clara prueba de ello. En principio, este episodio bíblico puede ser bastante discutible. La opinión general es que la primera mujer tentó a su marido, lo incitó a comer de la fruta prohibida del Edén y, debido a eso, él perdió su gracia. Pero, ¿acaso no tenía Adán criterio para negarse, para ponderar la situación y rehusar el ofrecimiento de la serpiente, dado que Dios había sido muy enfático en ese aspecto?

En la antigua Grecia también vemos un ejemplo similar. Pandora, la primera mujer creada por orden de Zeus, según relatan algunas versiones, acepta una vasija como regalo del dios, en contra de las advertencias de Epimeteo, su esposo. Él insiste en que no la abra, pero, ella, siendo curiosa por naturaleza, desobedece. Este simple acto desata todos los males del mundo: la enfermedad, la guerra, la muerte, el caos, la hambruna... Y cuando por fin atina a cerrarla, adentro sólo queda Elpis, el espíritu de la esperanza. De esta historia surgió la expresión La esperanza es lo último que se pierde. Pero, el hecho es que, a raíz de ello, la mujer fue vista como un medio divino para insertar calamidades en la vida de los hombres; un ser débil.

Para Jean Pierre Vernant, filósofo e historiador francés, el rol del mito de Pandora en el texto hesiódico es el de la justificación teológica de la presencia de fuerzas oscuras en el mundo humano. Es el engaño mismo disfrazado de amante. Pandora es la responsable de comunicar al mundo humano los poderes malignos.

Y parece que desde entonces, desde el origen del mundo, la mujer ha estado esclavizada por los estereotipos masculinos. Ha sido vista como un ser incapaz de medirse con el hombre en inteligencia, fuerza y astucia. Sin mencionar que se le ha encasillado como el sexo débil, de lo cual difieren muchas personas.

Es allí donde surge la pregunta de por qué la mujer debe ser el sostén del hombre y por qué, a pesar de que la mujer actual es independiente, estudia, trabaja y es madre, aún debe ser ama de casa. "Ya no puedes hacer lo que quieras; ahora vas a tener responsabilidades y debes atender a tu esposo". Es lo que muchas suelen oír cuando están recién casadas. En los matrimonios jóvenes, cuando todo funciona bien, la mujer suele disfrutar con la intimidad y la comunicación en su relación conyugal y, por regla general, los primeros años resultan agradables. La mujer acepta su rol, cumple a cabalidad con las tareas del hogar y sirve a su marido, para que se sienta feliz.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la lógica tradicional de que las mujeres deben permanecer en familia y ser amas de casa, aunque tengan un empleo, se ve superada por la realidad. La mujer moderna se ha visto obligada a convertirse en un ser multitareas. Debe ser la mejor profesional en su trabajo, vestir de punta en blanco, porque es lo que se espera de ella; debe ser madre y llegar a casa, después de haber tenido una agotadora jornada laboral, para atender a sus hijos, y por si fuera poco, debe preparar la cena para su esposo y dedicarle tiempo, porque de ello depende la estabilidad en su matrimonio.

Cuando la mujer decide que no debe ser así, que no tiene por qué planchar, cocinar, lavar y barrer, la idea genera rotundo rechazo. Una encuesta arrojó que el 70% de los hombres considera que la mujer debe hacerse cargo de las labores del hogar. "Está en ellas el orden y la limpieza, la cocina, la educación de los hijos. Esto paralelo a su propia formación académica porque los tiempos han cambiado y no hay nada mejor que una mujer preparada", comentó uno de los encuestados.

La población femenina, no obstante, maneja una línea de pensamiento diferente. Un ama de casa y profesional residente en Estados Unidos, ante la pregunta ¿Por qué no puede haber amos de casa?, declaró: "¡Porque la mayoría de los hombres no tienen la capacidad ni mental ni física, ni la fuerza de voluntad que tenemos nosotras! Así de simple".

Las tareas del hogar configuran una forma de trabajo como cualquier otra, con la salvedad de que no están remuneradas. Las amas de casa trabajan mucho, y no hay nada peor que un hombre que llega y le dice a su esposa que no ha hecho nada en todo el día, salvo unas cuantas faenas y cuidar de los niños.

"Estas responsabilidades suscitan una mezcla de sentimientos encontrados. Una gran cantidad de las amas da casa se muestran insatisfechas con su trabajo en el hogar. Las razones más comunes de la insatisfacción son la monotonía, la soledad, la falta de estructura y la cantidad de horas empleadas en él. Las amas de casa suelen invertir una media de 77 horas semanales en las tareas domésticas", explica un artículo publicado en el portal proyectopv.org. Y lo cierto es que esto resulta mucho más agotador, si a ello se suma que muchas mujeres, en la actualidad, también son profesionales; de manera que su trabajo nunca acaba.

No es fácil que las mujeres empleadas a jornada completa dediquen menos de 48 horas semanales. Asimismo, hay que considerar el carácter no constructivo de las faenas domésticas; por ejemplo, todas las mañanas, el ama de casa hace las camas, que se desharán por la noche, para volver a ejecutar la misma operación a la mañana siguiente.

Raquel Requeijo, docente, madre y ama de casa, declaró: "¿Quién dijo que ser ama de casa es un trabajo? En primer lugar, deberíamos comenzar por definir qué es la palabra trabajo, pues no es más que la prestación de tu fuerza física o mental a cambio de una remuneración; entonces, aquí es donde yo pregunto si acaso un ama de casa recibe salario. Por favor, los señores machistas no pueden replicar con la idea absurda de que son ellos quienes ponen el dinero para que las mujeres coman y se mantengan, porque ese concepto es parte de lo que hoy se entiende como maltrato psicológico".

No cabe duda de que las labores de la mujer en el hogar son agotadoras y poco reconocidas por el resto de la familia. Si bien su rol es necesario -sobre todo el de madre, que es el aspecto más satisfactorio del conjunto tradicional de papeles femeninos-, no debe ser encasillada como ama de casa y tampoco debe ser obligada a cumplir con las faenas del hogar, que son el vestigio de una estructura social retrógrada.

En este punto la licenciada Requeijo hace hincapié, incentivando la participación del hombre en la cotidianidad del hogar. "Se supone que las labores deben ser realizadas estando o no trabajando, porque todos los días hay que comer, todos los días hay que limpiar y fregar. Es una cuestión de calidad de vida y, en un hogar, esa calidad de vida se la procuran entre todos, porque la casa no es de uno solo, es de todos. Un hogar se hace con trabajo en conjunto; por lo tanto, en mi concepto, el término de ama de casa traducido como trabajo es lo más cercano a la esclavitud".

Claro está que, en los momentos en los que la mujer está criando, debe permanecer en casa, aunque, preferiblemente, sin dejar de ejercer su carrera y percibir un salario. Lo ideal es que cuente con un empleo que le genere ingresos, pero que no sea muy demandante, porque, en definitiva, los hijos siempre deben estar primero.

Y es por ello que, en beneficio de la funcionalidad matrimonial, los caballeros deberían participar más activamente, ponerse el delantal y preparar la cena, aunque lleguen cansados del trabajo; y ayudar a bañar a los niños. Los amos de casa deberían ser todos los miembros que conforman el núcleo familiar.









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