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Es necesario modificar actitudes y cambiar algunas pautas externas en la pareja para su subsistencia
Cuando el aburrimiento se vuelve monótono

Cuando el aburrimiento se vuelve monótono

El aburrimiento se puede evitar. Como emoción negativa, nos lleva a percibir la vida vacía y sin sentido; como actitud personal, conduce al bloqueo mental y paraliza la posibilidad de emprender iniciativas para salir de una situación rutinaria. Aunque hay personas con tendencia a convertir el aburrimiento en un estado de ánimo permanente, por lo general estar aburrido es una sensación esporádica, relacionada con la apatía y la pobreza de vida afectiva y social en un determinado momento.

En cualquiera de los casos, el aburrimiento nubla las perspectivas de futuro, reduce las relaciones personales y disminuye el interés por el alrededor.
Por ello, deviene fundamental combatirlo.
Lo harán con menos ahínco las personas que se han establecido en la rutina y en un estilo de vida ritual que, al menos en apariencia, les proporciona seguridad y les evita riesgos. Esta actitud individual pudiera perjudicar, o beneficiar si así se quiere, a esa persona. Pero cuando se vive en pareja es muy posible que genere conflictos, personales y comunes.

El aburrimiento es consecuencia de la motivación, o más bien de su falta. Si la motivación es interior, lo que mueve a la persona procede de su propio interior; si es exterior, los estímulos que nos movilizan proceden de las circunstancias que nos rodean.

Cuando existe motivación interior y exterior el resultado final es positivo y las emociones gratificantes están aseguradas. Es poco probable que el aburrimiento no pase de ser algo esporádico. Si hay motivación interior pero el entorno no favorece, el individuo se mueve a pesar de las circunstancias y con un cierto grado de dificultad, pero su esfuerzo por modificar el ámbito tiene muchas posibilidades de que con ello abandone la apatía. Si hay motivación desde fuera pero falta el dinamismo interno, el individuo se mueve muy a su pesar y el movimiento suele ser de poca calidad y corta duración. El aburrimiento será un condicionante casi innato.

Cuando no existen ni la interior ni la exterior, la persona cae en la apatía y la desmotivación. En definitiva, convive con el aburrimiento.
Cuando ambas personas de la pareja gozan de dinamismo personal, se puede decir que, aunque las circunstancias repetitivas de la vida en pareja induzcan a la rutina, existe la posibilidad de que a base de comunicación y diálogo auténtico se traten de introducir variables que hagan la convivencia menos pesada.

Si uno de los dos carece de dinamismo interior, se convierte en un peso para la pareja que intentará tirar de la otra persona proporcionando iniciativas nuevas que tendrán poca probabilidad de ser aceptadas. En esa situación pueden surgir la fatiga y el desaliento para emprender la búsqueda de novedades.

En el caso de que ninguno de los dos posea el entusiasmo suficiente, la vida en pareja se convierte por consenso tácito en una coexistencia tolerada que se caracteriza por compartir la satisfacción de las necesidades básicas para seguir viviendo de una manera aparentemente digna, pero evidentemente tediosa. Ocurre muchas veces que, si bien se ha establecido tácitamente el acuerdo de vivir aburridamente juntos el resto de sus vidas, alguno de los dos o los dos buscan fuera la novedad, los estímulos que le devuelvan las ilusiones y las iniciativas. No tiene por qué ser un amante. A veces es el trabajo, otras serán nuevas amistades no compartidas por ambos o la recuperación de viejas aficiones individuales, etc. Es como si se experimentase, y corroborase, que la auténtica vida, al menos la más estimulante, está fuera de la pareja. Muchas veces, cuando no se soporta más el tedio y sin haberse producido situaciones extremas, la pareja se disuelve.

Para evitar el aburrimiento y asegurarse una mejor calidad de la convivencia es necesario:

-Modificar las actitudes interiores
-Es necesario que cada cual crea en su propia potencialidad, que muchas veces se desconoce o no se aprecia.
-Es imprescindible que cada cual crea que la otra persona también es capaz de muchas cosas, aunque hasta el momento no lo haya demostrado.
-Es vital que cada cual redescubra en su interior cualidades escondidas que seguramente tiene y aún no se han manifestado.
-Puede ser incluso interesante acudir a ayudas externas profesionales para apoyarse en ese proceso de redescubrir la valía personal.
-Alterar algunas circunstancias externas
-Hay que arriesgarse a que pasen cosas nuevas, probablemente no sujetas a un control total.
-Dejar que las sorpresas tengan un papel en la vida diaria, por muy pequeñas que sean, satisfacen a quien es objeto y a quien las procura.
-Establecer nuevos escenarios. Visitar lugares diferentes juntos, aunque sea uno al año.
-Compartir nuevas relaciones en actos culturales.Cultivar aficiones y distracciones no conocidas.
-Para todo ello es necesario un cierto grado de valentía, de perder el miedo al ridículo, al control social y aceptar la posibilidad de que algunos de los nuevos intentos sean un fracaso, porque será un fracaso común.









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