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Nutrición

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La Nutrición a la tercera edad

La Nutrición a la tercera edad

En esta etapa de la vida el organismo presenta una serie de modificaciones como la pérdida de masa muscular, la disminución de la densidad ósea, y la reducción de la movilidad de las articulaciones, que originan movimientos más lentos y torpes. El proceso de envejecimiento también tiene consecuencias sobre la capacidad para alimentarse y obtener los nutrientes necesarios porque afecta al aparato digestivo, la dentadura, la producción de saliva. Así, las secreciones del estómago disminuyen, lo que retrasa la digestión y reduce la absorción de vitaminas. Las dificultades para masticar y tragar los alimentos, relacionadas con el deterioro de la dentadura y una menor producción de saliva, provocan gases y estreñimiento.

En las personas de la tercera edad se produce una disminución en las necesidades energéticas debido a varios factores:

- Disminución de la masa muscular corporal
- Menor metabolismo basal
- Disminución de la actividad física

Las necesidades nutritivas, y de energía dependerán del sexo, el peso, la talla, la actividad física, el estado biológico y el metabolismo basal, pero también de sus hábitos alimenticios.

El porcentaje respecto a la energía total diaria será del 12 al 15% (siendo el 40% del origen animal y el 60% de origen vegetal).

Los hidratos de carbono representarán del 55 al 60% del aporte calórico diario en forma de carbohidratos complejos preferentemente.

El consumo de azúcar refinado no debe superar el 5%, reservando la posibilidad de ingerir azúcar, glucosa o fructosa a través de frutas y zumos, que aportan sales minerales, vitaminas y fibra dietética. La cantidad de fibra aconsejable en la dieta es de 30 gramos/día.

La ración de grasas, debe ser del 25 al 30% de la energía total diaria. Un 8% en forma de ácidos grasos saturados (origen animal), un 12% de mono insaturados (aceite de oliva) y un 10% de ácidos grasos poli insaturados (aceites de semillas y pescado). Las grasas de origen animal deben ser reducidas, sobre todo en las personas de la tercera edad con antecedentes de aterosclerosis, pero no deben suprimirse totalmente.

La ingesta de colesterol deberá ser inferior a 300 mg/día.

En la tercera edad también se incrementan las posibilidades de sufrir enfermedades como hipertensión o diabetes, patologías estrechamente relacionadas con la alimentación, por lo que una dieta adecuada puede evitar algunas visitas al médico.









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