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El mentón de los seres humanos es producto de la evolución

El mentón de los seres humanos es producto de la evolución

Originalmente, se pensó que la barbilla o mentón de los humanos se desarrolló debido a acciones mecánicas como masticar, pero realmente se debe a un proceso evolutivo y es que nuestra cara se ha hecho más pequeña y ha tendido a exponer una prominencia ósea en la parte inferior de la cabeza.

Si se mira el cráneo de un primate o un neandertal y se compara con el humano moderno, se aprecia que a ellos les falta ese rasgo que nos define, quizás podría considerarse un asunto trivial, la barbilla resulta interesante porque ninguna otra especie la tiene.

Esa adaptación evolutiva que ha ido cambiando la forma y tamaño del rostro posiblemente esté relacionada con cambios en los niveles hormonales a medida que como especie nos fuimos volviendo más sociales y domesticados. Si este hallazgo se confirma, puede arrojar luz sobre el proceso de formación de ese rasgo distintivo.

Según el antropólogo de la Universidad de Iowa, Robert Franciscus, la barbilla humana es un efecto secundario del cambio en nuestro estilo de vida, que se inició hace unos 80.000 años y se aceleró hace 20.000 años con la migración de los humanos modernos desde África. Dado que estos evolucionaron a partir de grupos de cazadores-recolectores desconectados entre sí para ir poco a poco formando comunidades cooperativas más amplias y redes sociales de mayor alcance a lo largo del territorio, eso amplió sus formas de expresión artística y simbólica.

Concretamente los machos, se volvieron más tranquilos, menos propensos a luchar incesantemente por el territorio y las pertenencias, y más partidarios de forjar alianzas e intercambiar bienes e ideas fructíferas para los individuos y el colectivo. Este cambio de actitud se unió a una disminución de las hormonas como la testosterona, lo que produjo alteraciones en la región craneofacial, impulsó la reducción de tamaño de la cabeza y propició el desarrollo de la barbilla.









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